¿Se puede empezar con un post en el que haya más postureo que en este? Transgrancanaria 2014: una meta, un sueño.

Y es que joder, pillarte un avión desde Madrid a Canarias en pleno invierno peninsular para correr 44 km por la isla, en mitad de los carnavales, y volviendo a Madrid luciendo moreno, un poquito de postureo lleva asociado, no?

Este es el segundo año que participo en la modalidad Maratón y la verdad, se han producido muchos cambios y no todos buenos. Pero bueno, dejemos eso para el final.

Tras haber llegado el mismo viernes, casi casi a la hora a la que las bestias pardas de la Transgrancanaria larga salían (son sólo 125 km de nada), haber dormido poco y terminar de desayunar en la guagua (aquí se ve mi don para los idiomas), llegamos a Garañón. Bueno, que queréis que os diga, yo sobrado, lo que se dice sobrado… pues no, no llegaba. ¿Cómo vas a llegar sobrado habiendo entrenado en montaña 2 días? La Casa de Campo y las cuestas del Parque del Oeste no se parecen mucho a lo que me iba a encontrar…  Así que nervios, muchos nervios en Garañón. Tenía 44 km por delante y para empezar, el Pico de las Nieves,

En lo que comenzaba la subida ya me pasó el Timothy Olson, como si nada, con 82 km en las piernas, y en la subida Yeray Durán… Cualquiera les seguía! Pensando en como nos pasaron y como acabó la carrera, la verdad es que fue sorprendente.

¿Se puede ser más guay que Timothy Olson?

Llegar arriba, girarte y flipar con el Teide nevado al fondo. Ese momento me empezó a compensar el viaje y el esfuerzo; yo me habría sentado a disfrutar de las vistas, pero bueno, estábamos ahí para otras cosas, así que seguimos adelante, dirección Tunte, disfrutando de la bajada y volviendo a quedarme con la boca abierta al verlos paisajes que volvía a regalar el recorrido de este año. Primeros 12km realmente bonitos y en los que las fuerzas permitían disfrutar.

El año pasado los avituallamientos sacando la bolsa de hidratación para cargar fueron un coñazo, así que este año decidí cargar más agua y parar menos y la verdad, lo agradecí. En seguida esta subiendo rumbo a Arteara.

Todo iba bien, creo que demasiado bien. El GPS ya nos estaba cantando la entrada en Arteara cuando llegamos a un descenso entre piedras de poco más de un km que se nos hizo eternos a todos. El único objetivo era tratar de avanzar sin caernos. Creo que fue la parte que más recordaré del recorrido por lo mal que lo pasé y por lo tocado que salí.

De Arteara a Maspalomas fue sólo sufrir un poco.  Calor y un terreno que no te alegraba tanto la vista. Dolor, un poco de más dolor y el cansancio que empezaba a manifestarse.

¿Transgrancanaria significa sufrir un poco, no?

Conseguí llegar y conseguí llegar mucho más satisfecho que el año pasado. Cruzar y tirarte al césped, respirar… reto conseguido (y pensar, joder, que animales los de las ultra…)

Los peros:

  • Los 5 euros de este año del autobús
  • Una cosa es que no se corten totalmente todos los caminos y que te  encuentres algún que otro 4×4, y otra muy distinta el que te metan a correr por un paseo o una pasarela por la playa, lleno de turistas que evidentemente pasaban de la carrera.
  • Eliminar los indicativos del tipo de carrera hace que no sepas quien te pasa, y que a veces no se lo pongas todo lo fácil que deberías a alguien que está disputando una carrera.