Si el postureo runner tiene una carrera icónica en el calendario nacional, es la Behobia. Lo tiene todo:

  • 20 kilometros, ¿cuántas carreras comparten distancia en España?
  • Posibilidad de mal tiempo: correr entre la lluvia y el viento
  • Posibilidad de buen tiempo: correr en Euskadi tropical
  • Sales en el periódico
  • Puedes correr de resaca, no serás el único

La Behobia se convirtió hace unos años en una cita obligada en mi calendario. Sí, he de confesarlo, soy un behobier reconocido. Ni el precio ni la falta de kilómetros detienen mi peregrinaje anual con el objetivo de ponerme hasta arriba de pintxos. Porque el fin de semana en San Sebastián se traduce en eso: pintxos, zuritos, sidras, chuletón y mejis; y sí, también, también,  el domingo por la mañana se corre.

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Ya sabéis, esta es una carrera a la que debes ir al menos una vez en tu vida como corredor. Eso sí, recuerda bien lo de una vez porque yo ahora estoy buscando una carrera “metadona” que me ayude a salir.

Cara como ella sola (45 euros) lo mires por donde lo mires. Lo que no podemos negar es que tiene algo especial. Esta misma carrera en cualquier otro sitio, por muy bien organizada que esté, no pasaría de una carrera fea y algo hija puta por su perfil. La diferencia es que tienes las cunetas con gente, animando a grito pelao, cosa que no pasa con tanta frecuencia como se podría pensar  (que conste que hay quien me lo ha comparado con algún 10k de Madrid y a simple vista, no había tomado ningún tipo de sustancia psicotrópica).

¿La organización está a la altura de la gente? Bueno, pagando lo que pagas,  creo que no se puede esperar menos. Lo que no cambia con otras carreras es la respuesta ante los imprevistos (o malas previsiones). Que hay un problema con la recogida de las camisetas (esperar bajo la lluvia entre 20 y 40 minutos), pues procuramos que pase desapercibido (igual me perdí algún mensaje desde los canales oficiales) ¿tan difícil es buscar una solución para evitar el cabreo y acabar empapados?. Otro día si eso hablamos del juego en el que se ha convertido encontrar habitación.

Pero bueno, ¿yo había ido a correr, no? Pues habrá que hablar algo sobre la carrera en sí. Este año, para variar, llegué a la Behobia con pocos kilómetros, muy pocos kilómetros. Por contra, el entrenamiento en barra sí que había sido efectivo por lo que llegué pensando que podría dárseme relativamente bien el día previo y a pintxos y zuritos cumplí; reconozco que no me levanté el domingo especialmente resacoso y esto es un salto cualitativo respecto a ediciones pasadas.

  • La estrategia: la de siempre, tira que ya veremos donde pinchas y ya entonces, vemos como aguantas hasta meta (se ve que soy todo un estratega).
  • La carrera, como siempre, disfrutar del ambiente y de la no lluvia. En base a mi muy pensada estrategia, la carrera empieza realmente tras Gaintxurizketa. Se me acaba la buena cara y el postureo y empieza esa segunda parte del recorrido que sigue sin gustarme. Yo era feliz con los tobaganes y ahora veo al pirata y ya sé en nada te zampas Capuchinos, o bueno, en este caso, Capuchinos me zampó a mi. Además, creo que cada vez es más patente mi alergia a los fisios porque fue ver a @FisioBando cruzando Renteria y zas… modo supervivencia ON. Miracruz me sentó tan tan bien que hasta tuvie que hacer una paradita bajando. Sí sí, bajando: cuneta, los warnings, sacar el triangulo y apartarme con el chaleco reflectante a esperar a que el motor se enfriara un poco porque estaba cerca de gripar. Todo planificado para el postureo post carrera: a falta de lluvia, tocó contar lo mal que lo había pasado, al borde de la muerte y esas cosas.

Salida Behobia 2016

En definitiva, otra Behobia más al saco.

¿Nos vemos en 2017? ¿Bajarán los precios? ¿Lloverá?