Ya sabéis, mis crónicas son atemporales, así que a nadie le debería sorprender que publique estó ya no sé ni cuantos días después.

Hace ya unos años, mi amigo Víctor, se puso muy pesado con esto de ir al Serrucho. Yo, cuando entre a ver alguna foto, solo vi a tipos con barro hasta las orejas y cara de tener más frío que un pingüino la pasada Noche Vieja en Burgos. A Víctor le tengo cierto aprecio (no sé si debería) y no había olvidado lo de “tío, muy bien organizada, te dan pizza… “. El año pasado, cuando me decidí, ya no quedaban dorsales y este año, tras un amago inicial, Raquel me convenció de que era un buen año para hacerse serruchero (y que mejor entreno con dorsal que hacerse la tirada larga para la maratón más plana de Europa en un trail, no? Todo super lógico, lo sé).

Después de este razonamiento tan normal, llegan las predicciones meteorológicas que nos colocaban a una ola de frío polar (sí, sí,  ni siberiano ni leches, POLAR). La verdad, el día antes, las ganas de plantarse en Alalpardo eran las mismas que las de pasear por el centro en Navidades. Pero bueno, me había comprometido a hacer de pacer (dicese de tip@s vestidos de  gusiluz que sale corriendo y gritando al paso de los corredores cual monstruo de la casa del terror en la San Silvestre Vallevana) de la señorita Raquel y yo soy un tipo serio, salvo a Juanvi para ir al cortijo, no suelo fallar.

¿qué podía salir mal?

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Pre carrera:

  • Señales desde la entrada y un parking habilitado. Lástima que nadie, salvo los amigos de lo ajeno (sinónimo en cantones de hijos de puta), se paseara por allí durante la carrera .
  • Recogida de dorsales. Bueno, organización, señores, organización! Entras y te ves un barullo de gente haciendo cola (o algo parecido). Recomendación para el año que viene: colocar dichas numeraciones en un sitio visible.
  • Parte solidaria para drinkingrunners y…  no iban a recoger zapatillas? Bueno, como lo de las filas, porque al del megáfono se le oía (aunque no se le entendía) pero de esto de la recogida de zapas ni rastro.

Carrera:

  • Salida (y llegada) desde la plaza de toros: todo el rebaño controlado. En días como este das valor al chándal de torero de Adidas.
  • Frio y barro? Pues no, siento decir que ni uno ni otro. Estuve a punto se poner una reclamación.
  • Recorrido: Salida y a buscar los dientes del serrucho. La verdad, es que el recorrido, bonito, lo que se dice bonito, no es. Para otro año se podrían colocar unos arbolitos de plástico o algo, no?. Lo bueno es que sin barro, es un terreno fácil (las zapatillas de trail aquí sólo valen para el tema postureo).
  • ¿Viento? Esto no me lo habíais contado cabrones! Bueno, ya me quedó claro en twitter que ese viento para los de Zaragoza era una mierda pero illo, yo soy del sur y esto pegaba una mijita más que el levante.
  • Los avituallamientos, más que correctos. Agua, isotónicos, frutos secos, vino, jamón…lo sé, a ti también te ha recordado al avituallamiento de la San Silvestre, verdad?  (recuerda que aquí son algo más de 24 km).
  • Meta: vuelta a la plaza… cerveza y pizza. Ni tan mal. Y s te esperabas un poco, paella. Algún fan de Saucony se dice que llevaba tuppers para alimentar a la prole los próximos meses.

Que queréis que os diga? Una carrera bien organizada y que por 14 euros pone a tu disposición 4 avituallamientos (eran 4, no?), una bolsa del corredor correcta, avituallamiento con jamón y vino, cerveza y pizza en meta, y paella? – Ahora es cuando uno se pregunta si pagamos demasiado por correr, no?