Antes de contaros mi experiencia en Valencia y su maratón, quería dejar pasar unos días, que el dolor de patas se fuera por donde vino y que el subidón de este finde se me bajara un poco. Bueno, en realidad es mentira. Ha vuelto a pasar lo de siempre, que necesito sacar un hueco para juntar tres ideas y escribirlas, y no, no siempre tengo tiempo. Como introducción quedaba bien ¿no?.

La verdad es que no tenía ninguna referencia sobre Valencia más allá de lo que alguno de vosotros me había contado: que era una maratón amable, sin subidas que te quiten las ganas antes de empezar y con una organización de la que presumir. Al margen de eso nada, bueno, nada no; Ángel me recuerda una y otra vez aquel comentario inocente viendo la carrera desde casa “joder, no hay ni dios viendo a los chavales estos“. Y para colmo, este año parecía el evento ruiners de palo del año.

Pese a que Valencia ha estado algún año en la cabeza, esta vez la culpa es un amigo. Vamos, que me “regalaban” inscribirme y me viene arriba. Y nada, 31 de diciembre, copa en mano, apuntándome al Maratón de Valencia. Además, con un una idea clara: viaje  express: paella-maratón-paella. Plan sin fisuras.

Feria del corredor

La feria del corredor fue mi primera sorpresa. He visitado más de una (de dos y de tres…), pero la sensación de orden que me transmitió Valencia, no la había percibido hasta ahora. Organización… Sí, aquí se percibe organización. No sé, será que me estoy volviendo blando y que el escenario ya le da cierto plus pero no se me ocurren muchas pegas. Encima me dio tiempo a saludar a Isidro y amenazar con correr un año en Barcelona.

Para mi, tanto la entrada y como la salida fueron más o menos  fáciles. Algo de jaleo con la bolsa del corredor (sólo era cosa de no quedarse en la primera parte del mostrador). Teniendo en cuenta la hora a la que fui y la gente que había, me pareció bastante bien gestionado. Eso sí, amigos organizadores, si decís que en la bolsa del corredor vendrán x cosas y cuando la abres te encuentras con x-3, pues igual ha pasado algo por el camino, ¿no?. Esto os lo digo porque según el estudio de una importante revista especializada y su CM, nos apuntamos a las carreras por la bolsa del corredor, así que joder, no me hagáis estas cosas, que no me venía ni la lata de radler ni el bote de la marca de geles ni el monedero muñequera o como lo queráis llamar.

La carrera

De la carrera os podría decir que gano un chico de Etiopía (Leul Gebresilase) en 2:04:31, o lo que es lo mismo, corriendo mu rápido. Entre las chicas, 2:21:14 se cascó Ashete Bekere, sí, también etíope.

Al margen de esto, os cuento lo mio, que claro, me da que es otra cosa distinta. A las 23 del viernes andaba yo intentando saber a que hora tenía que pasarme por el ropero a dejar la bolsa; así que sí, salí relativamente tarde del hotel, me costó un paseo y preguntar a varios voluntarios cómo llegar (vaya curro que se metieron). Y nada, allí estaba, en mitad de una rotonda, a un kilómetro del ropero y con los cajones de salida de la maratón y la 10k de por medio. Vaya calentamiento más tonto que me metí. Y luego de vuelta, que había que entrar en el cajón… Joder que estrés. Entré porque alguien decidió abrir una entrada alternativa porque la verdad, esta parte es difícil (si eres un cachondo como yo que va siempre con el tiempo justo a los sitios).

Los cajones en Valencia me parecieron cuanto menos curiosos, entre gente que va a 5h pero que le mola salir delante la necesidad que mostró alguno y alguna de mear en el cajón,  pues eso, que fue “curioso”.

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La salida amplía, no hay grandes problemas para encontrar sitio y buscar tu ritmo, y sin embargo, en los 5 primeros kilómetros parece que es donde se me fue la marca que me había puesto como objetivo.  Del resto… No sé que contaros. Ya sabéis que aquí no vais a leer la crónica de mi carrera kilómetro a kilómetro, pero esta vez casi que se me hace difícil no hacerlo. Podría ponerme en plan hater y quejarme de las actitudes de algunos corredores a los que evidentemente no les preocupa lo más mínimo el resto, pero ni me molesto, no creo que vaya a valer de demasiado. Así que bueno, os voy a contar lo que me apetece. La segunda parte del maratón es cuando cuando empieza esto a tener gracia y en Valencia me parece un regalo para los corredores. Gente y más gente en la calle, que no digo que antes no hubiera, pero supongo que ni me di cuenta, no me hacía tanta falta. Pasar con el we are the champios coreado por el público, calles que se convertían en un pasillo en el que cabían no más de tres corredores, Ángel con el micro persiguiéndote para preguntarte como vas (si que me debió ver con mala cara  el cabrón), llegar a ese final tan espectacular… ¿Qué sí iba jodido? ¿Tú que crees? Sin embargo, reconozco que  me lo estoy pensando para el año que viene otra vez.

Lo que pasé es sed, mucha sed. No había pasado tanta sed corriendo en mi vida. Acabar siempre cuesta pero con el calor que tuvimos y la sed que tenía, por momentos sólo quería que fuera llegando el siguiente avituallamiento.

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Respecto a tiempos, que os voy a contar. Vamos, que mi objetivo no era especialmente ambicioso (ya me gustaría a mi)… ¡Pero es que esta carrera está mal medida! Mi Garmin dice que corrí más de 43 km (oye, que esto lo digo de broma, que fijo que alguno lee esto mientras dice que tengo razón).  La verdad es que jode eso de que el GPS te de una diferencia de ese tipo, y sí, podía haber ido dándole al botón km a km, pero que no estaba yo tan preocupado por eso. Y con esto de las distancias, presencié una conversación muy postureo runner entre padre e hijo: el padre preguntaba al hijo por el tiempo y el hijo le decía que x pero que el gps decía que había hecho más km, así según el reloj lo había hecho más rápido. Y sí, como imagináis, el padre lo tenía claro “ya, pero tú cuenta lo que dice el GPS”.

De todos formas, cada vez doy más valor a poder correr un maratón y sin ser la abuela de Roncero, si que no entiendo la gracia de “andar un maratón”.  Eso sí, se queda en una falta de entendimiento y en no compartir la idea. Por otro lado, también hemos tenido algún comentario de esos desafortunados en la cuenta de Instagram. Aún no he acabado de entender la historia (ver comentarios):

En definitiva, sólo puedo confirmar (con permiso de Barcelona, que de momento no la he corrido ni vivido desde la barrera), que sí, que para mi también es con diferencia la mejor maratón de España.

Por cierto, no he dicho nada sobre los voluntarios y en Valencia son de nota. Partiendo de la base de que todos los voluntarios hacen siempre un trabajo genial,  en Valencia he debido topar con los más majos o algo así… ENHORABUENA Y GRACIAS.

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