Y tras una buena semana, nos metíamos en la que era la última del 2019, vamos, que así de partida sonaba más a jarana que a entrenar, sin embargo, oye, ni tan mal:

  • Lunes: fuerza para empezar la semana. La sesión continuó con unas tortillitas de camarones en Casa Balbino, que había que compensar tanto esfuerzo con una visita a Sanlúcar.
  • Martes: el último día del año, y con tanta San Silvestre, pues eso, que no, que si hay que disfrazarse que sea en carnaval. Dicho esto, tocaban 4 kilómetros a un ritmo controlado, que empezaba a ser exigente en mi estado, para hacer hueco para la cena.
  • Miércoles: resaca y vuelta a Madrid. Vamos, que no, que el día 1 es para lo que es, aguantar la resaca.
  • Jueves: 40 minutos a ritmo controlado por el Retiro. Y el fresquito que hace en Madrid ¿qué?. Este año no me había dado tiempo a recordar porque no me gusta a mi entrenar en invierno en Madrid.
  • Viernes: tocaban series pero hubo cambio de planes y la cosa acabó en una sesión  de entrenamiento cruzado: Just Dance y cervezas. Sudar os aseguro que sudé.
  • Sábado: más resaca y vaguería.
  • Domingo: 12 km a ritmo controlado. Subiendo algún kilómetro respecto a la semana anterior pero de momento asumible. Como siempre, lo más difícil, sacar ganas.

En fin, que una semana más y cumpliendo medianamente el plan.