Una vez conocí a una aspirante a influencer (seguro que además es una bellísima persona) que me contaba que hacían falta 2 años para preparar un maratón (a mi no me preguntéis, que no es mi opinión), y aquí estamos, con un plan de 16 semanas.

Esta semana cambio el sur por el centro peninsular, la playa por los parques madrileños… vamos, que ya de inicio no pintaba esto bien, sin embargo, casi casi, sale una buena semana.

  • Lunes: tocaba de nuevo viajar y yo si viajo, pues eso, que viajo.
  • Martes: bueno, este maravilloso plan me colocaba 2 sesiones, un rodaje de recuperación (va a ser que no) y algo parecido a series aunque lo llama “intervalos”. En fin, que el entreno se pareció más a un 6x1000m que a otra cosa. A ver, os podría decir que fatal pero es que saliendo de la más absoluta nada, pues mira, es que no me pareció mal el resultado; con más o menor esfuerzo, salió. Por cierto, se ve que estoy perdiendo las buenas costumbres adquiridas y esta vez ya salí con poco sol.
  • Miércoles: descanso. Algo de fuerza. Que si tren superior y que si core.
  • Jueves: pues tocaba una hora subiendo progresivamente las pulsaciones y oye, ni tan mal, salvo porque igual hacía una mijita de calor… en fin, nada que no sepáis.
  • Viernes: descanso.
  • Sábado: cuestas… para intentar complicarlo, salí a las 14:00. Resultado aceptable.
  • Domingo: tirada larga que se convierte en… me levanto casi a las 12:30, que si ya se me ha hecho tarde, que si la comida se alarga, que si tengo que ir de compras… en fin, que no, que me la voy a pasar a mañana lunes, que soy de autoengañarme y eso.

Y la semana que viene empiezo las vacaciones…