Esta semana he empezado a preparar el Maratón de Barcelona y esta vez (también) creo que va a ser divertido compartirlo con vosotros porque auguro un camino con mucha penitencia diversión.

Lo primero es de dónde partimos. Pues partimos de la más absoluta miseria. No os voy a engañar, a mi la pandemia no me ha sentado bien en lo deportivo. El teletrabajo es un engaño y encima he acabado con el brazo derecho “congelado” (necesito una segunda opinión si hay algún traumatólogo en la sala). Bueno, eso y que desde O Camiño dos Faros la cintilla está ahí, agazapada esperándome. En fin que a todo esto suma que en lo que llevábamos de mes hasta el inicio de esta semana, sumaba 20 km y estoy unos 7 kilos por encima de lo que suele ser mi peso objetivo para meterme en estos jaleos. Vamos, que esto es a todas luces un plan sin fisuras.

Lo segundo sería el a dónde queremos llegar. Pues partiendo de este inicio está claro que sólo puedo aspirar a un objetivo, terminar (bueno, vale, terminar sin arrastrarme, sin andar y sin dar mucha pena, que no es cuestión con que me confundan con alguien que va paseando).

Y claro, pensando en que el objetivo no es muy ambicioso y que no estoy para muchas historias, he generado un plan con el Garmin Connect. Eso sí, como ya me conozco y sé que me voy a saltar alguna que otra sesión, le he dado a la opción “avanzada”, lo cual incluye que se les vaya la pinza y te ponga sesiones dobles (todos sabemos que no las voy a hacer). En fin, que esto va a ser una preparación con muy de postureo, con mucha foto y épica pero seguro que con menos kilómetros y calidad de la que debiera.

Y una vez dicho todo esto ¿qué? ¿cómo nos has ido la semana? Pues como esperaba, mal. Pero qué queréis, ha sido una semana complicada:

  • Lunes: primera toma de contacto con mi no forma física a día de hoy… la Z2 es como un unicornio y aún no he llegado al país de la piruleta. Vamos, que sí, que salí a trotar 30 minutitos pero sin pena ni gloria.
  • Martes: se descansaba pero es que además tocaba viaje y era inviable salir.
  • Miércoles: Pfizer (segunda dosis).
  • Jueves: Pfizer (efectos secundarios).
  • Viernes: pues después de tanta inactividad, el plan decía descanso, y sí, yo soy muy de hacer lo que dice el plan… pero no, esta vez me dio algo de vergüenza y salí a hacer un esfuerzo titánico (30 minutillos de paseo)… más trabajo de buscar la supuesta Z2.
  • Sábado: se suponían dos sesiones… la primera, paseíto de media hora; la segunda ¿qué más da?. En fin, que salí de buena mañana a las 12, bueno, eso es ya de buenas tardes… en fin, como sea, que hacía caloret, y bueno, que bien, sin encontrar la famosa Z2, pero yo ahí, tranquilo hasta que volvió a aparecer mi amiga la cintilla iliotibial (regalo del fareros tour) y sus cosas. La segunda sesión la convertí en playa, estiramientos y un poco de electroestimulación a ver si hacía algo en la rodilla.
  • Domingo: el plan dice que más Z2 (yo creo que está obsesionado con una zona que no existe)… y yo sigo con mi plan infalible, sal a las 12, que es buena hora. Pintaba mal ya de antes de empezar. Tocaba hora y media… salió hora y cuarto, que me quedé sin agua, y lo de la Z2, bueno, yo creo que está confundido mi reloj, que dice que Z4 to el tiempo. Cuando acabé, el cachondo del Garmin me dijo que debía descansar 3 días y medio. Ese es el nivel…

En fin, que esto marcha ¿no?.