¿Os acordáis de que hace un par de meses me hice una prueba de esfuerzo, no? Sí, hombre, aquella que para mi no fue del todo satisfactoria, Pues he sido algo pesado con los amigos del Hospital Sanitas La Moraleja y he conseguido que otro médico revise mi queja y que se ofreciera a repetir la prueba pese a que para él, la prueba era “correcta” y el informe “impecable”.

Teniendo en cuenta las llamadas que me ha costado y que el post del blog lo han leído hasta en Sanitas, ya os digo yo, que de Sanitas no ha salido lo de revisar la prueba (de hecho, no la han revisado como tal).

Esta vez el médico (y el enfermero, que aquello era todo un comité de bienvenida) tuvo una actitud distinta, y paciencia, porque pesadito fui un rato. El lo llamo empatía, a mi la empatía cada día me suena más a muletilla para todo.

De todos modos, es curioso que Atención al Paciente te diga que han pasado el caso a otro médico para su estudio y que cuando llegues, el médico te diga que no tiene ni idea del caso, que no sabe que hay una reclamación y que pensaba que la idea era aclarar posibles dudas. Teniendo en cuenta esto, y basándome en las explicaciones posteriores sobre todo el trabajo que lleva detrás una prueba de esfuerzo, se me antoja “arriesgado” coger un informe y viendo los datos generales (es decir, ni tablas ni gráficos) y afirmar que la prueba es correcta y el informe impecable.

La conversación fue larga, y agradezco que aguantaran el papelón de responder pacientemente a mis preguntas y que trataran de explicar algunas cosas de la prueba previa sin entrar a valorar el trabajo previo. Al final, la conclusión del médico fue que en la anterior prueba no habían tenido suficiente empatía y que no me habían explicado correctamente la prueba, que si quería repetíamos la prueba. Y eso hicimos, repetir la prueba.

Así que, comparemos:

  • Partamos del espíritu de la prueba: “Cuando hacemos una prueba, buscamos dos cosas, lo primero, seguridad, ver que todo está bien para la práctica deportiva; lo segundo, máximos y valores para poder mejorar los entrenamientos” vs “No hemos subido en la prueba más porque no es bueno hacer deporte con pulsaciones altas”
  • Esta vez la mascara estaba en su sitio, al menos entraba y no se movía.
  • Lo de subir pulsaciones esta vez no fue un problema. Es más, esta vez hasta me animaron.
  • Se molestaron es explicarme los resultados de la prueba. Tanto justo al acabar como a la hora de entregarme el informe.
  • Los números:
Prueba 1 Prueba 2
Frecuencia cardíaca máxima alcanzada 185 lpm 199 lpm
VO2 Max 2,298 L/minuto 4,165 L/minuto
VO2 Max 28,72 mL/Kg/minuto 51,29 mL/Kg/minuto
UMBRAL AERÓBICO 132 lpm 138 lpm
UMBRAL ANAERÓBICO 162 lpm 172 lpm
RITMOS DE ENTRENAMIENTO Min lpm Max lpm
Regenerativo Prueba 1: 92,5
Prueba 2: 99,5
Prueba 1: 101,75
Prueba 2: 109,45
Aeróbico Puro Prueba 1:102,75
Prueba 2: 110,45
Prueba 1: 132
Prueba 2: 138
Aeróbico Intensivo Prueba 1: 133
Prueba 2: 139
Prueba 1: 147:
Prueba 2: 155
Tarancisión al umbral anaeróbico Prueba: 148
Prueba2: 156
Prueba 1: 162
Prueba 2: 172
Anaeróbico extensivo Prueba 1: 162
Prueba 2: 172
Prueba 1: 170
Prueba 2: 181
Anaeróbico intensivo Prueba 1: >170
Prueba 2: >181

A la vista de los datos, me siguieron insistiendo en que no había diferencias significativas. Yo no soy médico así que no sé si las diferencias son dignas de considerarse significativas o no. Como corredor (o lo que sea que hago yo), y cara a usar estos datos para entrenar, sí que creo que lo son. En cualquier caso, yo no volvería a hacerme la prueba con la doctora que me atendió en mi primera visita y errores fácilmente apreciables como el VO2Max, que supuestamente es un error, cuando encima sabes que el paciente (o bueno, más bien el cliente), demuestra que como mínimo, mucho interés no prestaron.

Si vuelvo a hacerme una prueba de esfuerzo ya os pediré ayuda.