La Behobia es una carrera especial y tal vez no te hayas percatado su influencia, por eso, este año más que de la carrera, casi casi que vamos a hablar de su impacto. Además, este año la cosa iba de cambiar el mundo, y sí, yo ya os dije que a mi lo de “Cambia el mundo corriendo la Behobia” me recuerda a los planes RSC de una empresa. No sé, os aseguro que sigo en redes a la carrera, recibo sus emails y he corrido la carrera pero… no, no me he enterado de que iba la historia hasta que no lo he buscado en la revista de la carrera (sí, aunque no te hayas enterado, este año, también había). Es más, vaya lío, ¿cambiar el mundo o 50/50/25? ¿o es lo mismo?.

Pero bueno, la Behobia es:

  • Respeto por el medio ambiente

Este año no había ni revista (al menos a mi no me la dieron) de la carrera, ahorremos papel. Imaginad, para 2024, camisetas de Adidas de plástico reciclado (¿Mejor? – Que al parecer fue sólo un problema de mi bolsa y el grupo de los que la recogieron conmigo).

Además, el tema del reciclaje mientras te daba una cerveza sin alcohol. pues muy bien, pero también os digo, en vez de mensajes por megafonía, para otro año, algún contenedor más junto al stand no habría estado de más.

  • Desarrollo regional

FICOBA te pilla genial (si vives en Irún). Irún, IRun, la ciudad del running, IRunning. Y claro, pensando en el desarrollo de toda la región, mejor nos vamos a Irún.

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Lo que monta Adidas genial, muy bonito todo, y que haya feria de “la carrera” siempre me ha parecido bien; dejar las cañas para ir a por el dorsal… pues eso, que no lo veo. Hasta una carrera de barrio es capaz de permitirte recoger el dorsal en varios sitios, pero claro, entonces no ves la feria y tal.

  • Lucha contra la obesidad y hábitos saludables

La salida de la Behobia es difícil pero garantiza dos cosas, nervios añadidos por no perder tú corral y un disfrutar de un agradable paseo junto al río. Ya luego, si lo ves conveniente, corres. Este año íbamos con tiempo (luego resultó que no tanto), así que decidimos pasear un poco y… sí, carreras para buscar tu hora y venga, que más da, mientras no te equivoques y salgas antes de tiempo… Por cierto, que igual en los alrededores de la salida “real”, habría que pensarse algún baño más (que no, que no es pa mi, que es pa una amiga).

  • Apoyo a la lengua y cultura

Tanta visita y tanto email está teniendo sus resultados. Mi euskera, está mejorando (gracias Ander) y ya tengo un vocabulario casi tan amplio como el de los ingleses en Magaluf: Bai, Txapeldun, Oso ondo, Aupa, Txuleta, Bat, Bi, Hiru, Berdin, Eskerri asko, Ambulantzia. Prometo seguir mejorando!

  • Euskadi gartronomika

El viernes lo empezamos con algo de pescadito junto al mar. Sí, tener que coger el coche para ir a FICOBA tuvo como premio cambiar los pintxos en Donosti por el pescado en Pasaia.

De noche tocó pizza, y no, la pizza no era la mejor opción. El restaurante, parecía pero no. Bueno, la vegetariana del grupo dice que la ensalada de tómate, al parecer estaba buena.

Txuleta. Sí, a esto es a lo que hemos venido y sí, como siempre, cumplió las expectativas. La post carrera tuvo su txuleta, sus gin tonics, sus cervezas… y hasta plátano.

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  • Mejora de las relaciones sociales

Este año apadrinamos a una nueva behobier. Bueno, en realidad es influencer, blogger y yogi… (Gracias por creer en el plan de viaje!), y seguimos cuidando los progresos de la sophomore (para el año que viene aprender lo de ir al baño con tiempo) y mantenemos a un grupo de sherpas, mayor que el de corredores. En fin, que hemos pasado un fin de semana muy divertido, celebrando dos cumpleaños y haciendo nuevos amigos (uno quiere llevarme a darme clases de defensa personal o algo así, aunque me ha sonado a que me quiere partir la cara).

  • Una carrera 

Sí, también corrí, y este año os diría que estoy hasta orgulloso, por llamarlo de alguna manera, de hacer mi peor tiempo (¿?). Ni con resaca, oiga ¿Y entonces? Entonces nada… El año pasado tiraron de mi, este año disfruté, ¿tirando yo? No, tampoco hay que pasarse, pero digamos que fue relajada (hasta sonrío en las fotos). Desde el cambio de recorrido, era pisar Errenteria y que la gasolina escaseara, Capuchinos era sufrir y Miracruz un calvario (se ve que no aprendo a correrla); este año, he disfrutado del público y debo haber elegido bien porque es el año que más gente recuerdo; desde que entramos en Errenteria no vi 2 metros sin gente. Y sí, esa es la gracia de la carrera ¿no?

En fin, que al margen de la masificación, el precio de la carrera, las ideas “rompedoras” de la organización y tal… supongo que no costará mucho volver a traerme de vuelta el año que viene.