Y estoy ya con lo que deberían ser tres semanas a la espalda, pero la verdad, creo que llevo más entrenos fumados que realizados, vamos, que voy como de costumbre. A mi los que tenéis la oportunidad de clavar todas las semanas el entreno o no tenéis jornadas laborales cercanas a la esclavitud o no hacéis más cosas en el día, y yo no tengo esa suerte. En fin, que entre pitos y flautas, el viernes lo que llevaba era un pleno.

El viernes sin embargo, os prometo que lo tenía todo controlado, pese a la que estaba cayendo tocaban series y había pensado optar por la cinta en el gimnasio, pero claro estaba todo controlado hasta que colisionó en mi calendario otra cena navideña…. que le vamos a hacer soy un sufridor.

El sábado la cosa no penséis que estaba mejor. Entre Elsa y Fabien yo sólo veía arboles arrancados de raíz y parques cerrados. Con ese panorama, mirando que tenía una horita de salida, decidí muerte y destrucción: la cinta en el gimnasio. Lo sorprendente es que no se me hizo tan coñazo como otras veces, mis auriculares, mi Spotify y el mono de kilómetros hicieron el resto . En fin, que oye, yo me fui super contento a comer después del entreno.

Y para redondear el despropósito, el domingo tenía la tirada más larga de la semana, hacer la maleta y coger un tren. Adivinad. Sí. Hice la maleta y cogí el tren.

Definitivamente, entrenando esto, lo del maratón va a ser algo muy divertido.