Cualquiera que se asome por primera vez al mundo del running, debe tener la sensación de que los practicantes del maltratado arte de correr son las personas más solidarias sobre la faz de la tierra. Ojo, con esto que escribo no he pensado poner esto en duda, al contrario, me alegra ver que un deporte “individual” es tan solidario. No hay finde que no esté plagado de carreras solidarias, retos solidarios, grupos runners solidarios… todo solidario.

El otro día me preguntaban si podía colaborar en la difusión de una carrera solidaria. Yo como soy algo sieso (RAE: Que es antipático o desagradable) para estas cosas, y aunque mi primer impulso fue un “claro, claro, lo que necesitéis”, no conocía nada de la fundación desde la que me escribían. Como soy curioso, me dio por mirar en la web de la carrera y el reglamento de la carrera. Ninguno de los organizadores que aparecen es la asociación y no conseguí encontrar nada claro sobre el destino de las inscripciones. A mi me dio por preguntar y las respuestas no fueron muy claras. No desconfío de la buena voluntad de las partes y el ocultismo no le tiene porque restar un ápice de merito a la buena acción, pero yo soy de los que piensan que la transparencia es la mejor manera de darle credibilidad a este tipo de eventos. Y sí, de esto va el post, de transparencia.

Con los eventos solidarios nos encontramos con una casuística compleja. Dentro de la misma denominación hay cabida para quien destina el 100% de lo recaudado a la causa en cuestión, el que destina sólo parte de los beneficios o el que fija un porcentaje o una cantidad preestablecida. Todas las opciones pueden ser validas y discutir sobre la opción que me parece más adecuada, creo que no dejaría de ser una conversación de barra del bar (bueno, la verdad es que es el tipo de discusión que me gusta, pero es que no tengo una cervecita a mano ahora).

Que sea solidaria o no, la verdad es que ha sido algo que nunca me ha movido a la hora de apuntarme a una carrera (para ser solidario creo que es mucho más sencilla la donación directa), pero si que es cierto que miro con cierta reticencia a muchas cosas del mundo del running con el sello solidario. ¿Por qué? Pues por algo simple, la opacidad de todo lo que rodea a muchas carreras solidarias (o retos o iniciativas en general). Hacer un ejercicio de transparencia creo que no es difícil pero me cuesta encontrarlos. Sin tener en cuenta lo de la solidaridad, salvo aquel ejercicio que hizo Isidro hace un tiempo y algunas cifras que daba la Behobia San Sebastián en su revista de la carrera, nada, las carreras son un misterio.

De las últimas carreras con tinte solidario que han aparecido en mi inbox, hay ejemplos que especifican que el 100% de la recaudación va destinada a la causa anunciada (I Carrera Fondo Solidario o II Carrera Solidaria Fundación Mutualidad Abogacía). Luego tienes otras que lo dejan en el aire, normalmente las que necesitan de ayuda para la organización, porque como es normal (o no) cuando alguien participa en la organización de una carrera benéfica está haciendo su trabajo y las cosas cuestan dinero. Y por último tenemos un ejemplo de éxito como la Carrera de la Mujer (que suele recibir palos), que ha conseguido ser un símbolo para movilizar a la mujer (como carrera no la veo mucho aunque al parecer es una buena manera de acercarse al running) y que se han identificado claramente con una causa. En 2018 titulaban entre las noticias de su web Más de 880.000€ donados a la AECC desde el año 2004, donde se podía leer:

Ojalá el resto de carreras (maratones a 80 euros, medias maratones a 20 euros, carreras de 10 km a 15 euros), donaran algo a cualquier ONG, aunque sólo fuera el 1% de sus ingresos de inscripción. Por ello la Carrera de la Mujer donará en este año 2018 otros 100.000€a la AECC, que se sumarán a los más de 880.000€ donados desde el año 2004.

Un buen ataque es la mejor defensa ¿no?. Y lo digo porque si cuentas estas cosas, sigo pensando que se debería ser suficiente maduros como para hacer un ejercicio de transparencia (en vez de enumerar fuentes de gasto).

No olvidemos que este es un deporte en el que en todas las carreras hay una parte sin ánimo de lucro, ejercida por los becarios del running (aka los voluntarios). Es más, nos han convencido de que son necesarios y que no están trabajando. Se que es un sector raro, y que al parecer habría que dar las gracias por la existencia de carreras pero no sé, ya que lo de los becarios parece que hay que darlo por bueno ¿por qué no ser transparentes cuando etiquetemos nuestro evento como solidario? En serio, nadie dice que tengáis que organizar la carrera de manera gratuita, esto es una sociedad capitalista y está bien visto, pero estoy seguro de que no queréis inducir a al equivoco en ningún caso.

Esto no es solo aplicable a las carreras, pasa lo mismo con los retos solidarios y similares. A mi que me digas que vas a correr el Maratón de Nueva York por el hambre del mundo me parece de puta madre pero…  espero que de lo que recaudes, no estés descontando tu viaje e inscripción (no os llevéis las manos a la cabeza, pasa). Y mira que con esto es fácil encontrar alguna buena práctica, como por ejemplo Mi reto solidario contra el cáncer de la AECC, donde se hacen los ingresos de manera directa a través de la web ¿veis? a esto es a lo que me refiero con la transparencia.

En fin amigos y amigas, habrá que esperar a que la Fundación Compromiso y Transparencia saque un informe o que a alguien le empiece a preocupar la desinformación y la ambigüedad.

Como veis, esto no iba a ser un #raninleaks. Por cierto, ahora que me di cuenta, olvidé hablar de la ética.