Es julio y este año parece que vamos de ola de calor en ola de calor. Es un mes en el que la temporada runera está más que acabada (por algo será). Mirando el calendario para continuar con el reto de una carrera “especialita” al mes, la cosa se complica porque ya no hay mucho donde escoger. Sin embargo, hay una carrera que siempre me llama la atención en julio, y me la llama porque es el 14 de julio y porque se celebra en honor de un madrileño de pro, Nelson Mandela de Chamberí, ex alcalde queridisimo de la ciudad. Llamadme raro pero si la embajada de Sudáfrica lo quiere petar, lo suyo sería la Iniesta de mi vida Race.

Empecemos por el principio. Este año era el tercer año de una carrera que desde el principio ha sido rara, el primer año que si MAPOMA, que si AD Marathon, en la dirección técnica (esto es lo mismo que organizarla ¿no?). Que empezó siendo por la tarde, con idea de hacer algo parecido a una fiesta, que puede presumir ese primer año de haber hecho una de las camisetas más feas que se han hecho nunca. Vamos que así, viéndolo en perspectiva, está bien que hayan llegado al tercer año en crecimiento (evolución de finishers estos 3 años – 2017: 359 // 2018: 489 // 2019: 523).

Partiendo de todos estos atractivos, había que apuntarse. La web no ha cambiado mucho en estos últimos años, te encuentras con cosas como que el recorrido es “provisional” (¿provisional el día de antes de la carrera?) y en fin, poca información sobre la carrera, por lo que si quieres saber algo hay que acudir al reglamento (hacer referencias a leyes derogadas no dan muy buena imagen). Aprovechando que ampliaron el plazo de inscripción (se ve que no iba bien), pues eso, el sábado me decidí a efectuar la inscripción. Salvo el email de deporticket, nada de la organización. En todo este proceso hay algo que llama poderosamente mi atención. Una carrera en honor al tío Nelson, con frases para cambiar el mundo, y coño ¿no es una carrera benéfica?. Bueno, yo no encontré ni una sola referencia al respecto pero en Telemadrid nos cuentan que se dona un eurete por inscripción (sigo pensando que alguno debería leerse esto).

Recogida del dorsal media hora antes de la salida. A mi, esta opción en carreras con poca participación me parece siempre una buena idea, eso sí, se puede ejecutar un poquito mejor (unas 6 mesas de recogidas pero con las colas concentradas en dos… debe ser que la gente con apellidos que empiezan por la misma letra comparten hábitos de vida). Y toma, tu camiseta con la cara de Nelson ¿en serio? ¿y que hago con la camiseta ahora? Pues nada, gente con dos camisetas (pa no coger frío), enrolladas a la cintura, etc. Que sí, que hay ropero pero que es julio, que no voy a meter la sudadera. En fin, que estuve a punto de regalársela al portero de un edificio de oficinas que estaba atento a la fiesta del running.

Salida agradable. Las cosas como son, poca gente, en bajada, si querías ponerte delante no había mucho jaleo y salvo alguno al que se le cayó el móvil y estuvo a punto de ser arrollado, todo correcto. Eso sí, lo de apuntarse a estas carreras para hacer marcha nórdica, no sé…

Recorrido diferente al clásico ranodromo, castellana pa’rriba castellana pa bajo. Aquí el recorrido provisional, empezaba bajando del Corte Inglés de Serrano a Puerta de Alcalá y Cibeles (tira que luego hay que subir), para girar y disfrutar del Paseo de Recoletos / Castellana hasta el Bernabéu (siempre subiendo) para volver a Nuevos Ministerios y subir hasta Cuatro Caminos (la mayor complicación del recorrido). Y desde aquí sólo es dejarse caer desde Bravo Murillo al Paseo de Camoens. A mi cualquier cosa que salga del ranodromo ya me da una alegría. En la práctica, una vez llegabas a Cuatro Caminos ya se te olvidaba hasta el calor.

El avituallamiento que en los 10k me suele sobrar está vez casi me supo a poco. Muy de agradecer que fueran botellas y que estuvieran frías. Para mi gusto algo corto en cuanto a longitud si llegabas en grupo. Eso sí, julio, calor… mismo avituallamiento que si la haces en enero.

Ambiente. El habitual, es decir, ninguno.

La meta en el Paseo de Camoens a mi me gusta. Me pilla cerca de casa y es amplia. El Acuarius de litro y medio temperatura ambiente (Coca Cola, aclararme ¿esto era bebida para deportistas o no?), la botellita de agua, el plátano y el paquete jamón cocido… Bien que queramos ahorrar plástico pero joder ¿con qué mano cojo todo eso y el móvil para las fotos?

En fin, que al margen de lo rara que me resulta la carrera por temática, solidaridad y fecha en el calendario, unido a la poca confianza que transmitían algunas cosas, fue un 10k sin incidencias, que ya es decir, y con un circuito algo distinto. Eso sí, lo de correr estas cosas en mitad de julio en Madrid ya es una opción personal de cada uno.